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La improtancia de ahorrar para la jubilación extraido del diario La Nación |
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Florencia Donovan Por cumplidora que una persona sea con sus aportes previsionales es imposible que el día de mañana pueda, con su jubilación, asegurarse un ingreso similar al actual. La proporción de aportantes (gente en edad de trabajar) con respecto a la cantidad de jubilados disminuye a medida que aumenta la expectativa de vida y los sistemas previsionales difícilmente den abasto para solucionar el problema. Existe, por ello, una tendencia creciente a pensar hoy en instrumentos que permitan complementar la jubilación futura. "Una persona genera la mayor cantidad de sus ingresos entre los 30 y los 45 años; es la mejor franja de edad para planificar sus metas financieras a largo plazo", explica Alexis Dietl, asesor financiero de Hope Funds. "Para que un individuo ahorre para un mañana tiene que apartar de sus ingresos una cantidad de dinero que no represente más del 5% o 10% y destinarlo a una cuenta que genere intereses. El concepto de ahorro a largo plazo se basa en el hecho de que el mercado (pese a las crisis que haya en el medio) crece a la larga un 8,5% anual". Si bien los argentinos tienen malas experiencias planeando a largo plazo -la devaluación, el corralito y la pesificación esfumaron los esfuerzos de muchos-, hay instrumentos que bien valen un vistazo. Por lo pronto, volvieron los seguros de vida con capitalización, tanto en pesos como en dólares. Juan Artigas, gerente de Beneficios para Empleados de Aon, explica que en estos casos el individuo puede optar por orientar la cobertura a proteger su vida o para generar un ahorro que le permita complementarlo con su futura jubilación, hacer frente a los estudios de sus hijos o cualquier otro objetivo que se proponga. Para quienes quieren ir más allá y quieren construir un capital, en compañías como Zurich ofrecen fondos de pensiones en dólares, invertidos en un 50% en el exterior y a los que se accede a partir de US$ 50 mensuales. "Uno define cuánta plata quiere tener al jubilarse y en función de ello se determina el aporte. La estrategia de inversión luego va variando", indica Klaus Bohner, gerente de Seguros de Vida Zurich Argentina. En este caso, el dinero puede invertirse en tres tipos de fondos: de acciones, de bonos y de plazo fijo; de mayor a menor riesgo (a medida que uno se acerca a la edad de jubilación, suele aconsejarse acotar los riesgos). "Todos los años, al igual que con un seguro de vida, el ahorrista puede deducir un monto ($ 996) de ganancias. Y la rentabilidad que tenga el fondo en pesos (sea porque sube el dólar o por los intereses que genere) está exenta de ganancias", agrega Bohner. Una vez finalizado el plan, el ahorrista puede elegir cobrar los ahorros o determinar algún plan de pagos periódico. Según Zurich, un hombre que a los 32 años comience a aportar US$ 100 mensuales podría acumular a los 65 unos US$ 129.020 en un escenario medio y US$ 78.917, en uno conservador. Para quienes tienen acumulado un capital y buscan resguardo hasta la jubilación hay otros fondos. "Tomamos como mínimo US$ 12.000. Y ponemos a disposición de los clientes distintos fondos, en la Argentina o en el exterior", dice Bohner. Muchas empresas utilizan los planes complementarios de pensión para retener a sus empleados. "La empresa realiza un aporte y alienta al empleado a que también lo haga. Hay casos en los que la empresa aporta $ 1 por cada $ 1 del empleado. En promedio, los aportes son de entre $ 300 y $ 400 mensuales", apunta Marcelo Bianchi, gerente de Producto de BNP Paribas Asset Management. En este caso, las inversiones se realizan a través de fideicomisos de administración, también con distintas alternativas de riesgo. Aunque también hay compañías que canalizan sus planes a través de seguros de retiro. |


